Extrañar

1200673273_f.jpg

Hoy no estás, ni has estado en muchos días.

¿Cuánto más tiene que ocurrir para que pueda volver a ver tu rostro otra vez? ¿Qué tan lejos esta tu tierra hoy? Quizá nada, o tal vez estés por sobre mí, al otro lado del mundo contemplando un día, mientras aquí la noche se hace mas densa y calurosa.

Hoy ví nubes gigantes, y creí tontamente que venían contigo, que tal vez te habían devuelto, casi como un regaño por dejarme aquí, desesperándome.

 Nunca pensé que a estas pocas alturas sentiría esto, esta enfermedad del vacío, del vacío que en verdad no es, del atiborramiento poco ordenado de las cosas, el desequilibrio por un segundo.

Como te ha gustado cerrarme la boca telepáticamente, o convencerme con tus palabras de comerciante,

maldita baratija esta,

y las demás,

y las que vienen.

 

¿Cuál es el precio?

 

Your magic hour

P1030867.JPG

Me despierto y me hablas,

No entiendo nada de lo que dices,

No sé por qué me llamas y cortas

O pides a otros que me llamen

Y te escondes.

 

Ultimamente muchos días

No han pasado

Como si no hubiesen existido;

Como un triángulo de las bermudas

En mi calendario.

 

Ahora a veces tengo miedo,

Siento algo Corazón

Algo que me dice que

Esto no está bien,

Mientras el cielo luce hermoso,

Como si tontamente quisiera decirme

Que éste es el ocaso de mi vida,

Pero no lo es, es un mensaje equivocado,

No soy su destinatario.

 

Sabes Corazón,

Ya no quiero llegar a casa,

Tengo una espinita clavada.

 

 

Hasta en las cárceles de mujeres brillan más sus ojos que en tu rostro

Partir

1217273033919_f.jpg

Estoy casi casi a punto de perderme en la ambigüedad de mi mente. Intento controlarme y callarlas, y vencerlas, apagarlas.

Sabes, siempre fué tan precario lo que necesité, hija mía, siempre fué tan sólo lo que me correspondía.

Supongo que tú no quisiste que las cosas fuesen así, pero sabes hijita lo fueron, y es irreversible. Ya no queda algo que hacer, hoy ya no hay nada, o hay mucho, pero hay mucho dolor, y lágrimas secas, como un mar seco, con un gran barco perdido. Quisiera que las cosas no hubiesen resultado de esta manera, pero, ¿dónde estabas tú hijita? Siempre te busqué tanto, hasta que ya no te necesité. Ahora debo combatir este cáncer que me come las miradas y las alegrias, que me absorve el alma y la elocuencia, que intenta cada día volverme más loca y destrozar mi pecho, y mis ojos, que casi ya no son ojos, pero algo queda.

Creí encontrar el consuelo y la paz en los brazos de alguien que no quiso mi abrazo, creí encontrar el consuelo y la paz en las músicas locas y los cantantas locos, creí encontrar el consuelo y la paz en los malditos escritores locos, pero sabes hijita, encontré otras cosas, pero no el consuelo ni la paz que yo necesitaba, y me volví al igual que todos ellos, loca.

Intento revivir de nuevo los recuerdos, quisiera leer todas esas cosas que escribí, pero aún no puedo, todavía eso esta vivo y me hace mal saberlo y sentirlo. De verdad hijita, yo quise un futuro distinto para nosotros.

Hoy yo sólo quisiera vomitarlo todo, como una película de terror.

Estas tan sola hijita, ¿Quién fué? Dime, ¿Quién fué?

Ahora tan sólo me veo en la obligación de dejarme partir y ser valiente, porque quiero estar sana sabes? Pero dime hijita, ¿cuándo serás tú valiente?

 

OH SÍ

hay cosas peores que
estar solo
pero a menudo toma décadas
darse cuenta de ello
y más a menudo
cuando esto ocurre
es demasiado tarde
y no hay nada peor
que
un demasiado tarde

Charles Bukowski

last

cami1.JPG

Las noches a veces se vuelven tan oscuras, y tan largas.

A mi noche ahora le falta su luna, pero de a poco me acostumbro. Es la única manera de aprender ese resto que queda, pero que uno no quiere que llegue nunca. Si de todas maneras yo puedo escribir mi vida e imaginarla bien bonita, pero las cosas no son eternas, y tampoco son siempre bien bonitas. 

Menos mal que no te dí todas mis canciones tristes, menos mal que me guardé un poco de melancolía. Intenté quererte siempre, intenté no dejarte nunca, pero sabes hombrecito las cosas duelen, y a mi todavía me duele, pero sabes, ya no te espero. Y aunque a veces mi cuerpo se descompone porque pienso en tí, aunque todavía en la lejanía me das dolores de cabeza, intento e intento, y siento que ya estoy mejor, o cada vez mejor, no por siempre mejor, sólo mejor a secas. De a poco se acaban las lágrimas que son para tí, de a poco se acaban las palabras, las ganas, los sueños, y de a poco viene el perdón.

Todavía no puedo ver el perdón, pero lo imagino.

 

Viejo Elefante

No estoy muriendo, pero aún así pasan frente a mí fotos a color de película vencida, justo como los clichés, justo como esos amores ya perdidos. Inento buscar en mi mente las justas palabras, pero no hay justas palabras, no existen, hoy no ni mañana tampoco. Entonces a veces me dan ganas de sacar a todos de mi mente y congelarlos, bailar y viajar, bailar y subir, bailar y no volver.

Inento ser mas compasiva, mas humana, y sólo a veces puedo. En ocasiones tengo tanta frustración que de tanta que es podría olvidarme de todo, y tú podrías convertirte en una laguna mental, y así todo sería un poco más rapido y no doloroso. Pero así no funciona esto. No puedo correr con este peso, no puedo intentar huir si apenas puedo mover las piernas, es como en sueños, quiero volar y se me hace difícil como correr en el mar, y la corriente y la dimensión simplemente no me dejan. Entonces me guardo toda esa hermosa melancolía y la meto en mi bolsillo.

Tantas palabras, tanta tinta, tantos besos, tantas veces y ahora, no hay nada. Nada más que recuerdos etéreos deformados por el paso del tiempo. Yo quisiera borrar tu último rostro y no recordarte así, tan triste y desgastado, tan feo. Quisiera volver a pasar por los lugares que eran nuestros y no sentir esa pena enferma, que casi casi me quiere hacer caer, que sólo se queda en intentos.

Ya no quiero verte, no quiero saber de tí, ni siquiera quiero escucharte. Y me siento tan mal porque en verdad deseo perdonar esto, deseo redimirnos, deseo demostrarme que soy mucho más fuerte de lo que creía, que sería, y de lo que he sido. Aún me siento tan traicionada, pero no quiero dormir eternamente, sí quiero despertar y no verte. Quiero mirar al cielo y  tener certeza de que ya no estas ahí, quiero hablar del amor sin que tenga ningún nombre, quiero volver a jugar y que no sea contigo.  Necesito sanarme de esta enfermedad del recuerdo, del cuerpo y la costumbre. Ya no haré mas cuestionamientos ni hipótesis ni  enfermitas preguntas a mi mente enferma.

De verdad quiero perdonarte y sacar tu nombre de mi presente, dejarte ir. Dejarte ir y dejarme ir. Y si esta vez se me quemaron las alas por andar muy cerca del sol, como a Ícaro, procuraré asegurar mi vuelo para la próxima oportunidad, construiré otras alas, más grandes, con ayuda de alguien, donde quepan dos, no solo yo.

Abrí los ojos y ví que puedo volver a mi origen como los  elefantes, y morir sin tí.

Cerrar